El desarrollo móvil consiste en crear programas pensados expresamente para dispositivos móviles: teléfonos inteligentes y tabletas. Abarca la creación de aplicaciones para las plataformas iOS y Android, además de la adaptación de la interfaz a pantallas pequeñas y al manejo táctil. El equipo de desarrollo móvil se ocupa del diseño, la programación, las pruebas y el mantenimiento de esas aplicaciones.
El desarrollo móvil crece deprisa, impulsado por la difusión de los propios dispositivos. La técnica avanza, las plataformas ganan potencia, y tanto las empresas como los desarrolladores independientes recurren a las aplicaciones para ser más productivos, estar cerca de sus clientes y ofrecer soluciones nuevas.
En un equipo de desarrollo móvil se reúnen perfiles distintos: programadores, diseñadores de interfaz, ingenieros de calidad, responsables de proyecto. Juntos crean aplicaciones cómodas de usar y cuidadas a la vista y, sobre todo, ajustadas a las necesidades de un público concreto.
El valor práctico del desarrollo móvil está en que permite recoger datos en tiempo real, analizar el comportamiento de los usuarios y decidir con cifras en la mano. Al seguir los recorridos dentro de la aplicación, el equipo ve qué conviene mejorar, qué frena el conjunto y qué echan en falta los usuarios. Ese enfoque hace el trabajo más preciso y el producto, mejor.
En resumen, el desarrollo móvil es un campo vivo centrado en crear aplicaciones para distintas plataformas. El equipo diseña, programa y mantiene el producto apoyándose en datos reales, y así mejora con cada versión.